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Presidente ha tenido proceder muy distinto frente a dos crisis

El presidente Danilo Medina durante su ya casi dos períodos completos de gobierno, ha enfrentado dos situaciones de crisis importantes, aunque de naturaleza muy distinta en cada caso. La actual, generada por la pandemia del COVID-19, que inició a solo 5 meses de concluir su segundo mandato; y la crisis migratoria que generó la controvertida sentencia 168/13 emitidad por el Tribunal Constitucional el 23 de septiembre del 2013, cuando Medina cumplía su primer año de gobierno.

 

Ante las dos situaciones, el presidente Medina ha tenido formas de proceder diametralmente distintas. En el caso de la crisis por el tema de la nacionalidad, el gobernante acudió al consenso con los partidos políticos y entidades sociales en busca de apoyo para la ley especial de naturalización (luego ley 169-14), mientras que la respuesta a la crisis sanitaria, económica y social generada por el COVID-19 ha preferido enfrentarla en solitario a pesar de que tanto los sectores políticos, como sociales y económicos han pedido la unidad nacional para enfrentar la situación.

Desde los partidos y el liderazgo político de oposición la disposición de un gran consenso nacional para enfrentar la crisis ha sido constante, especialmente desde los litorales de Luis Abinader, candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y Leonel Fernández, aspirante por la Fuerza del Pueblo (FP). También se han expresado en esa tesitura el presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Federico (Quique) Antún Batlle y el expresidente Hipólito Mejía.

Desde los sectores económicos, se han mostrado de acuerdo con un consenso, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), igual que entidades sociales como la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) y representantes de la iglesia católica como el obispo auxiliar de Santo Domingo, monseñor Jesús Castro Marte.
De hecho, varios partidos de oposición hicieron público un documento en el que que planteaban la unificación de todos los partidos que adversan al Gobierno para exigir medidas más contundentes ante la crisis sanitaria y económica, pero el sector de Leonel Fernández y sus partidos aliados consideran que el diálogo debe ser propiciado por el presidente de la República, que es el que tiene capacidad de convocatoria para unificar el país.

Sin embargo, el presidente de la República no ha atendido el llamado casi unánime de los diversos sectores para que haya un gran consenso para enfrentar el sombrío panorama económico, de salud y social que afecta al país.

La falta de consenso no ha sido hasta ahora un problema para el gobierno implementar las medidas que requiere pues a pesar de las críticas, los partidos de oposición en la Cámara de Diputados han aprobado la resolución que otorga al Poder Ejecutivo poderes especiales para decretar el Estado de emergencia.

Sin embargo, podría enfrentar ese problema en lo adelante cuando se cumplan el próximo domingo los 17 días adicionales que le otorgó el Congreso al presidente Medina. A más tardar mañana martes, el Poder Ejecutivo tendrá que pedir una prórroga al Congreso del Estado de Emergencia si lo tiene en agenda y habría que observar si los diputados de la oposición lo aprobarán de nuevo, sobre todo porque el Gobierno central se ha negado a establecer una línea de diálogo y consenso para enfrentar la pandemia.

Consenso para Ley naturalización

Un accionar muy distinto tuvo Medina en el 2013 y el 2014, cuando cumplía su primer año como presidente del país, y tuvo que enfrentar las críticas por la sentencia que sienta los criterios para la nacionalidad dominicana y que dejó fuera del registro civil a una gran cantidad de extranjeros que habían sido dotados de cédula de identidad y electoral de manera irregular.

Esa situación generó una gran presión sobre el país que fue acusado de apatridia a nivel internacional y provocó la repulsa de países y la Organización de Estados Americanos (OEA). La solución a esa situación fue someter un proyecto de Ley de naturalización automática para quienes ya tenían documentos de identidad de la República Dominicana.

Para ello Medina hizo un ejercicio de consulta al liderazgo político nacional, con un periplo que inició con una reunión con el expresidente y entonces presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández a quien visitó en la sede de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode). Según las publicaciones, esa visita se hizo el 24 de marzo del 2014.

Al día siguente, visitó en su residencia a Luis Abinader, para entonces dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y sin la proyección política que tiene ahora, pues su principal participación política había sido ser compañero de boleta de Hipólito Mejía en las elecciones del 2012.

El 27 de ese mismo mes, el presidente Medina visitó en su residencia al expresidente Mejía para consensuar el proyecto y ese mismo día se dirigió donde Miguel Vargas, presidente del PRD. Hasta ese momento, la división del partido blanco no se había oficializado.

El primero de abril de ese mismo año, el presidente de la República visitó al hoy extinto Hatuey De Camps, entonces líder y presidente del Partido Revolucionario Socialdemócrata (PRSD), para conocer su opinión sobre el proyecto.

En ese mes también conversó con los directivos del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (Codue) y el 28 de abril cerró el proceso de diálogo con una visita que hizo al cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.

Para la elaboración del proyecto de ley de naturalización el gobierno contó con la consulta del entonces presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Roberto Rosario, que tuvo que dirigir la auditoría a los libros del registro civil desde el 1929 hasta el 2013 por mandato de la sentencia para identificar a los extranjeros que fueron declarados de manera irregular.

El proyecto de naturalización fue sometido al Congreso el 15 de mayo del 2014 por el Poder Ejecutivo y aprobado de urgencia por la Cámara de Diputados y contó con el voto unánime de todas las bancadas. Lo propio ocurrió en el Senado y ya el 23 de mayo de había sido promulgada por el presidente Medina.

Programas vencen este mes

Tras 54 días en emergencia y el aparato productivo nacional paralizado producto de las medidas para contener la pandemia, la presión por la reapertura del comercio en la segunda mitad de este mes tiene cada vez más fuerza, mientras que se observa que cada vez más personas salen a las calles a retomar las actividades normales especialmente los trabajadores informales de la economía.

En tanto, los programas Quédate en Casa y el Fondo Especial de Asistencia de Empleos (Fase) concluyen el 31 d este mes, conforme lo informado por el presidente Danilo Medina cuando anunció el paquete de medidas de asistencia social. Igualmente, hay sectores que han empezado a presionar para que se apruebe una ley que permita a los trabajadores el retiro del 30% del dinero que tiene en los fondos de pensiones.

El dilema abrir comercio con contagios aumento

La presión de diversos sectores para que haya una reapertura del comercio y la propia baja de las recaudaciones del Gobierno, chocan con la realidad de que el número de contagios en el país no ha bajado y por el contrario sigue en aumento como ocurrió este fin de semana, donde solo los días viernes y sábado se registraron casi mil casos nuevos, según el boletín oficial de Salud Pública. El aumento se debe a que se hizo mayor número de pruebas.

COVID-19
Tiempo Al final de su gestión Medina ha tenido que enfrentar la crisis del coronavirus que ha impactado al mundo .

Parálisis
Visitas El impacto del virus ha sido de tal magnitud que Medina ha tenido que paralizar su programa de visitas sorpresa.

 

 

 

Fuente.-elcaribe.com.do/

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